Hidrología en Suprema Corte . 67491 . 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 . 12 . 13 . 14 . 15 . 16 . 17 . . 69518, 519, 520 . 18 . 19 . 20 . 21 . 22 . 23 . 24 . 25 . 26 . 27 . . 70364 . 217 . . 70751 . 28 . 29 . 30 . 31 . 32 . 33 . 34 . 35 . 36 . 37 . 38 . 39 . 40 . 41 . 42 . 43 . 44 . 45 . 46 . 47 . 48 . . 71368 . 50 . 51 . 52 . 53 . 54 . . 71413 . 55 . 56 . 57 . 58 . 59 60 . . 71445 . 55 . 56 . 57 . 58 . 59 . . 71516 . 60 . 61 . 62 . 63 . 64 . 65 . . 71520 . 66 . 67 . 68 . 69 . 70 . 71 . 71521 . 71 . 72 . 73 . 74 . 75 . . 71542 . 76 . 77 . 78 . . 71614 . 79 . 80 . 81 . . 71615 . 82 . 83 . 84 . 85 . 86 . . 71616 . 87 . 88 . 89 . 90 . 91 . . 71617 . 92 . 93 . 94 . 95 . 96 . . 71618 . 97 . 98 . 99 . . 71619 . 100 . 101 . 102 . . 71413 . 103 . 104 . 105 . 106 . 107 . . 71743 . 108 . 109 . 110 . . 71808 . 111 . 112 . 113 . 114 . 115 . . 71848 . 116 . 117 . 118 . 119 . 120 . . 71857 . 121 . 122 . 123 . 124 . 125 . . 71908 . 126 . 127 . 128 . 129 . 130 . 131 . . 71951 . 132 . 133 . 134 . 135 . . 71936 . 136 . 137 . 138 . 139 . 140 . . 72048 . 141 . 142 . 143 . 144 . 145 . . 72049 . 146 . 147 . 148 . 149 . 150 . . 72089 . 151 . 152 . 153 . 154 . 155 . 156 . . 72404 . 157 . 158 . 159 . 160 . . 72405 . 161 . 162 . 163 . 164 . . 72406 . 165 . 166 . 167 . 168 . 169 . . 72512 . 170 . 171 . 172 . 173 . 174 . 175 . 176 . 177 . 178 . 179 . 180 . 181 . 182 . 183 . 184 . 185 . . 72592 . 186 . 187 . 188 . 189 . 190 . . 72832 . 191 . 192 . 193 . 194 . 195 . . 72994 . 196 . 197 . 198 . 199 . 200 . . 73038 . 201 . 202 . 203 . 204 . 205 . . 73114 . 206 . 207 . 208 . 209 . 210 . . 73147 . 211. 212 . 213 . 214 . 215 . . 73406 . 216 . 217 . 218 . 219 , 220 . . 73429 . 221 . 22 . 223 . 224 . 225 . . 73641 . 226 . 227 . 228 . 229 . 230 . . 73717 . . 231 . 232 . 233 . 234 . 235 . . 73748 . 236 . 237 . 238 . 239. 240 . . 74024 . 241 . 242 . 243 . 244 . 245 . 246 . 247 . 248. . 74719. 249 . 250 . . 45090 CABA . 251 . 252 . 253. 254 . 255 . 256 . 257 . 258 . 259 . 260 . 261 . . 45232 CABA . 262 . 263 . 264 . 265 . 266 . 267 . . 16191 CABA . 268 . 269 . . . CCF4817 . 270 . . CAF21455 . 271 . 272 . 273 . 274 . 275 . 276 . 277 . 278 . 279 . 280 . 281 . 282 . 283 .. . CAF25337 . 284 . 285 . CAF37039 . 286 . 287 . 288. 289 . 290 . 291 . 292 . 293 . 294 . 295 . 296 . 297 . 298 . 299 . 300 . 301 . . CAF84260 . 306 . 307 . 308 . 309 . 310 . . FSM 65812 . 311 . 312 . 313 . 314 . 315 . 316 . 317 . 318 . 319 . 320 . 321 . 322 . 323 . 324 . 325 . 326 . 327 . 328 . 329 . 330 . 331 . 332 . 333 . 334 . 335 . . FSM9066 . 336 . 337 . 338 . 339 . 340 . . FSM 38000 . 341 . 342 . 343 . 344 . 345 . 346 . 347 . 348 . 349 . . FSM 49857 . 350 . . FSM 54294 . . 351 . 352 . 353 . FSM 56398 . 354 . 355 . 356 . 357 . 358 . 359 . 360 . 361 . 362 . . JFCampana . 363 . 364 . 365 . 366 . 367 . 368 . 369 . 370 . 371 . 372 . 373 . CSJN . 374 . 375 . 376 . 377 . 378 . 379 . 380 . 381 . 382 . 383 . 384 . 385 . 386 . CSJ 791. 387 . 388 . 389 . 390 . 391 . 392 . 393 . 394 . 395 . 396 . 397 . 398 . 399 . 400 . 401 . 402 . 403 . 404 . 405 . 406 . . CSJ 936 . 411 . 412 . 413 . 414 . 415 . 416 . 417 . 418 . 419 . 420 . . CSJ 1525 . 421 . 422 . 423 . 424 . 425 . 426 . 427 . 428 . 429 . . CSJ 1646 . 430 . 431 . 432. 433 . 434 . 435 . . 35889 patrimonios rurales 436 . 437 . 438 . 439 . 440 . 441 . 442 . 443 . 444 . 445 . 446 . 447 . . . hidrolinea . . código 1 . 2 . . cartadoc fiscalFed . . cartadoc JuzgFed . . Cartadoc Scioli . . Cartadoc Massa . . Cartadoc CF Rudi . . Cartadoc Macri . . cartadocvidal . . Cartas Doc a SCJPBA: cartadocConteGrand . . cartadocSoria . . cartadocdeLazzari . . acceso al habitat . . nuevo paradigma 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . . esacasoelagua . . interlocucion 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . . . dragados . . tolosa 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . . Ley 25688 . 1 . 2 . 3 . . discurso . . Ley particular . . decreto1069 . . ocsa . . dominios públicos . 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . . al mejor derecho . . Ariza . . CAF . denuncia BID . . Gladys González . . censura previa . . sentencia . . huevos.fueros . . sincerar . . costadelplata . . nativas . . EIACostadelPlata .. Puerto ampliación . 274 . . abismos . .trama forense 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 . 12 . 13 . 14 . 15 . 16 . . index .

Abismos

5 minutos para sobrevolar un abismo https://www.youtube.com/watch?v=ER4ynWl43Uk

Estar del lado de la mayoría no ayuda a reflexionar. Del lado de lo invisible no hay mayorías. Solo contadas Musas. Esas que vienen del Amor vincular.

Las Musas son las Madres del ánimo, la inspiración y la belleza que asiste a suscitar lo indecible. De Ellas provienen nuestros sueños, nuestros deseos, nuestras intuiciones y nuestros azares. Merced a ellos se focaliza nuestro imaginario. Así ven nuestros ojos. De aquí la confianza y el arte para trabajar.

Los modelos simples se ajenan a modelos complejos. A éstos se los descalifica como turbulentos, a pesar de guardar escalas maravillosas. De aquí, que los cambios de paradigma se descubran como abismos a los aferrados a los primeros

Son interminables las variantes semiológicas con que referimos a los fenómenos de las transferencias de calor, despistadas por siglos de aferrarse a mecánica de fluidos y a termodinámica de cajas adiabáticas cerradas, en lugar de mirar por termodinámica de sistemas naturales abiertos y enlazados como indica el glosario de la ley prov. 11723 en la voz ecosistema.

Enfocados en ella desde hace 15 años apreciamos los procesos que se manifiestan en cuerpos de agua de llanuras, interfaces estuariales, plataformas marinas y océanos.

Resulta elemental y suficiente para mirar a estas manifestaciones en Natura, contar con la radiación de la energía solar y a seguido considerar: “flujos convectivos y determinantes advectivos”.

Los primeros, reconocen en los fondos las memorias de sus tránsitos y se descubren caracterizados por estructuras hexagonales de ejes verticales descubiertas en 1900 por Henry Bénard. En tanto los segundos, por un gradiente de ligera menor temperatura – no mayor a 0,2º, que determina su desplazamiento horizontal, sus advecciones.

Prigogine califica a estos procesos como “disipativos”, siendo considerados “turbulentos” por la ciencia, a pesar del orden extraordinario y las escalas que exhiben.

Por su parte, en estos cuerpos de agua con pendientes del orden de escasos centímetros o milímetros por kilómetro, la ciencia se da a modelar flujos “laminares” como respuesta a fantasías con resguardos culturales centenarios.

Con estos últimos estiman responder a la noción de “equilibrio”, en tanto los anteriores responderían al caos térmico del equilibrio, dando lugar a un nuevo orden.

Prigogine descubrió que en los sistemas alejados del equilibrio emergían sistemas nuevos ajenos a los modelos tradicionales, poniendo en riesgo las nociones de equilibrio acuñadas en modelos simples y flujos laminares, dando sostén a una nueva noción del equilibrio que respondía a la estructuración de los flujos convectivos.

A pesar que éstos confrontaban con la noción del orden laminar, a nadie se le ocurrió en 120 años expresar que fueran fabulaciones. Se conformaron con llamarlos “turbulentos”. Sin embargo, este conflicto sigue planteado en mecánica de fluidos y la noción de equilibrio sigue atada a la simplicidad de una y el caos a la complejidad de la otra.

Reitero: a la 1ª llaman laminar; a la 2ª “turbulenta”, aunque de hecho, los órdenes de la 2ª involucran desarrollos de escalas millonarias.

La noción de “equilibrio” está tan relacionada a los modelos simples, que cualquier acreditación del extraordinario valor de los complejos acaba por enterrar en un abismo toda la concepción anterior. Algo comparable a la decepción de haber imaginado a la Tierra plana o al Universo girando alrededor de ella.

En tanto esperamos que un sistema se desintegre para ver emerger al nuevo seguimos fabricando sarcófagos, que solo lucen sus pretensiones hidráulicas en eventos máximos.

Por ello, si apreciamos comenzar a sincerar los desenfoques sostenidos por la mecámica de fluidos en todos los cursos de agua del planeta arruinandosus recursos termodinámicos naturales, lo 1º que tenemos que apreciar es el aporte irremplazable de los humedales aledaños, que por costas blandas y bordes lábiles ofician de continuo la transferencia de energías convectivas a las sangrías mayores y menores. Y en las interfaces tributarias estuariales enriquecer mirada a los cordones litorales de salida y a las derivas litorales ofreciendo garantías temodinámicas naturales a las advecciones.

¿De qué sirve hablar de difusión, conducción y axisymmetric laminar heated buoyant plumesin previo reconocimiento de los abismos que carganlos modelos simples en mecánica de fluidos, respecto a los soportes termodinámicos naturales abiertos, que enlazan y sostienen la Vida de todos los cuerpos de agua de llanuras del planeta, incluidas las derivas litorales estuariales, las corrientes de plataforma marina y las oceánicas, enfocando en particular, sus maravillosas interfaces.

Para avanzar en estos temas tenemos que desechar los recursos científicos basados en particiones que han permitido durante siglos ignorar los enlaces que mantienen viva y fecunda la irradiación de la energía del sol y los tránsitos en sus diferentes transformaciones.

Si queremos fundar aprecios semiológicos vayamos a los orígenes de la voz Füsis, que en tiempos de Homero refería del flotar y florecer, que hoy reconocemos fruto del 0,023% de la energía solar que llega a la tierra y va aplicada a sostener los procesos de la fotosíntesis que llena en cada primavera nuestros ojos maravillados de verdura.

Dos siglos más tarde, en tiempos de Heráclito ya esta voz Füsis era traducida como “Naturaleza”; para un par de milenios más tarde aparecer traducida como “física”.

Sin embargo, esa energía solar del brotar y el florecer, cuando irradiada y aplicada al movimiento de los fluidos representa el 23% de la energía solar que alcanza a la tierra; 1000 veces más que la necesaria para hacer fecunda la fotosíntesis yaún no ha sido apreciada por la mecánica de fluidos, que sigue en planicies extremas infiriendo energías gravitacionales, flujos laminares, corolis y corolarios de la física matemática de Newton.

 

Resumiendo: un río de llanura se mueve por transferencias de calor entre ecosistemas aledaños. Los procesos de esas transferencias se manifiestan por radiación, convección y advección

Los frutos de ese 23 % de la radiación solar que alcanza los esteros y bañados aledaños a las sangrías mayores y menores de llanuras son disparadores de procesos convectivos.

Su traslación horizontal está determinada por un gradiente de ligera menor temperatura. Ambos procesos: convección y advección reconocen delicados compromisos no mayores a 0,2º fundantes de capa límite. Cabe reiterar, que, salvo en el imaginario mecanicista, en ríos de llanura no cabe inferir flujos laminares, solo convectivos y determinantes advectivos en función de gradientes de ligera menor temperatura

La gran escala de las ondas electromagnéticas que se trasmiten en el inmenso vacio entre el sol y la tierra ha promovido la creación de deidades aspirando a colmar reconocimiento de las enormes trascendencias del brotar y florecer que festeja la voz Füsis desde hace 2800 años.

Atrapadoras de nuestro asombro, las relaciones con el sol superan con infinitas creces las del núcleo que nos mantiene pegados al suelo o amantes de situaciones que despiertan calor en nuestro cuerpo, que no pocas veces ayudan a sobrevivir en un igloo.

No se me ocurriría dedicar un minuto a desarrollar un modelo matemático lineal o no lineal sobre las relaciones que unen la tierra con el cielo respecto a eros y psijé, porque me alcanza y sobre con lo que siento en el alma y en el cuerpo.

Por ello me resulta por completo ajena la voz “física”, copiando de “Füsis” su expresión, pero manteniéndose ajena a la emoción de la mirada enamorada.

Sumar informacion de catecismos científicos no es comparable a la observación de un fenómeno y a la tarea de esbozo fenomenológico. Los regalos que bajan del cielo nunca fueron catecismos. Siempre fueron sueños, deseos, intuiciones, azares y ánimos para trabajar en ellos. Algunos denominan a estos regalos: accidentes.

El ánimo y la inspiración que vienen del vinculo, la delicada capa límite espiritual que enmarca a Psijé no se resumen en la voz “caos”. Esta voz cabe a la conmoción, que en tiempos del habla camino hacia el lenguaje refería de lo admirable: *Ka-os.

Pasados 3000 años quedó refiriendo a la alteración de los catecismos fundando leyes y determinismos.

La gran novedad de la mirada a los enlaces que dan sentido a la expresión ecología de los ecosistemas permite aceptar -después de reconocido lo que vincula esa interfaz y las energías por allí transferidas-, que en ningún momento hubo desorden, caos o como quieran llamarlo

El caos es la transición de un orden catecuménico tras descubrir el meollo de los enlaces, coincidiendo con el despertar del conocimiento.

Nuevas voces y semiologías se instalan en estas novedades con correlatos comparables a los sonidos que transmiten las cuerdas de una guitarra.

Si miramos por las relaciones de eros y psijé advertiremos fenómenos interminables, que a pesar de bien conocidos no dejan de sorprender a los mortales. ¿Llamaríamos caos a la patenciación del enamoramiento? A la respuesta ascendente de eros y a la descendente del Amor vincular que acercan los sueños las llamaríamos ¿procesos convectivos? A las tareas que nos inspiran estas energías las llamaríamos ¿advecciones?

¿Cómo llamar a las energías que circulan merced a las raíces y las savias? ¿Cómo llamar a la Füsis que estalla en primaveras?: ¿fotosíntesis? ¿A alguien se le ocurriría estudiar estos fenómenos poniendo en el centro de las fenomenologías a la ley de la gravedad?

Sin embargo, resulta lo más natural escuchar hablar de convección gravitatoria, densidad, viscosidad, difusión térmica, células de Bénard y demás créditos que se fueron sumando a estos fenómenos que relacionan el arriba y el abajo en los intercambios de calor merced a las atracciones del núcleo.

Veamos una cuestión trivial, que hace unas pocas semanas me sorprendió y alertó sobre los gradientes térmicos manifestándose en el eje vertical de una tubería de acero de aprox 8 m, 40 cms de diámetro y 3mm de espesor al que estaban conectadas las salidas de un hogar en un piso inferior y una salamandra en el piso superior, mostrando que el humo generado por la salamandra recién encendida salía por las márgenes del grueso cartón que tapaba la boca del hogar de la planta baja, en lugar de hacerlo por la salida natural de arriba. Ese día se dio la casualidad de que hacía más calor en el exterior, que en los ambientes interiores.

La salamandra tenía la puerta de su cámara de combustión cerrada y el humo de la operación recién encendida solo tenía que buscar una salida por ese tubo de 8 m. Era esperable que buscara salir para arriba. Sin embargo lo hizo por abajo. Durante unos cuantos minutos y tras marchar 4 m en vertical salió por el hogar de la planta baja inundando de humo un salón de aprox 300 m3.Lo 1º que se me instaló en conciencia no fue la ley de la gravedad, ni la densidad de los fluidos, sino el gradiente térmico de ligera menor temperatura que determinó la advección del proceso convectivo.

Los distintos gradientes entre el volumen de aire frío instalado en la tubería y el aire exterior más cálido que el del interior de los ambientes fueron los que gestionaron ese primer rumbo del sistema de intercambio de calor, para marchar hacia abajo. Este ejemplo no traduce lo propio de un sistema termodinámico natural, pero aún así sorprende.

Hasta que Bénard descubriera los intercambios verticales por células hexagonales toda la cuestión de los flujos era resuelto con ecuaciones lineales infiriendo flujos laminares.

La complejidad de los intercambios verticales, su delicadeza y sus desarrollos escalares sosteniendo estos sistemas vivos creó tal sorpresa y confusión, que el primer apelativo que les cupo fue llamarlos “turbulentos”, para luego reconocer en sus enormes y ordenadas escalas un orden maravilloso bien ajeno a lo que la palabra turbulento siempre expresó. Turbulenta fue la sorpresa poniendo contra las cuerdas sus creencias.

Hoy mismo, estos flujos siguen siendo considerados turbulentos por los técnicos hidráulicos, para así seguir infiriendoflujos laminares y modelos simples. A regañadientes aceptan la existencia de sistemas algo más complejos, pero nunca abandonarían la idea básica con que se instruyeron. La ciencia hidráulica sigue tallando en Natura las mismas y bien mayores torturas que hace siglos.

Por ello, no es necesaria una síntesis holística, englobadora; basta la inmersión en los enlaces que dan sentido a la expresión “ecología de los ecosistemas”, para advertir la particular consubstancial complejidad que carga la ciencia (Science, to scint), con marcado aprecio por los modelos simples y cuya primaria esencia se apoya en la raíz indoeuropea Skei, cortar, separar, discernir, apreciando parches en las voces “disipar”y difusión abriéndoles caminos mecánico deductivos para imaginarse resolviendo con estas voces pormenores de sus enlaces y sus tránsitos.

A todos estos aprecios les cabe el sello de la voz “ecosistémico”para dejar mínimas huellas de que reconocen aprecios holísticos, aún cuando desatienden la mirada que cabe a los enlaces que dan sentido a la expresión “ecología de ecosistemas”. Siguen priorizando la densidad de los fluidos, antes que los gradientes térmicos que los convectan y advectan. Siguen mirando el núcleo de la Tierra e ignorando el sol dispuesto a todo tipo de vínculos y trabajos.

Los genes, para no terminar pasando por bobos, aprecian abrirse al Amor vincular que los habrá de trascender. Si a estos intercambios los quieren llamar “disipativos” allá ellos. Pero la necesidad de enriquecer el gen mediante su apertura vincular es mucho más profunda que lo que trasciende de la palabra “disipar” y las convecciones entendidas como procesos gravitatorios, en lugar de amatorios fundados en el calor y el delicado gradiente vincular.

¿Cuál es la utilidad de una ecuación matemática para mentar estos abismos?

¿Qué estructura desarrollará el ecosistema estuarial y el tributario del Maldonado para “degradar” el bruto gradiente térmico impuesto por los ingenieros hidráulicos proyectistas? ¿Cómo ignorar el aporte “conductivo”, que en la zona más baja del sistema aportan los escurrimientos de las aguas caldas del asfalto a las frías estacionadas en el conducto disparando el arranque del proceso convectivo?

¿Cuál, la que le permita algún día al Matanzas fluir por el Riachuelo al estuario, sin cargar con el paredón térmico que le imponen las profundidades del Dock Sur?

¿Será el juego con las palabras caos y orden lo que fundará nuestra prosperidad? ¿Prospera la física cuántica con estos dilemas o con lo que empieza a funcionar sólo cuando actuamos con integridad en la valoración de los sueños, por apuntar a uno de tantos recursos con que el espíritu regala acceso al tránsito creativo abriendo conocimiento?

¿Cómo sostener comparaciones de delicados gradientes térmicos en flujos ordinarios de cursos de llanura, con las exigencias de enriquecimiento del gen, que no pocas veces apunta a la mayor disparidad, al más alto contraste vincular posible, para generar mediante sinceridad interior los milagros de la fecundidad?

¿Por qué no arrancan de las vivencias de los seres vivos para comenzar a hablar de los encuentros termodinámicos en el cuerpo, en el alma, en el espíritu que nos cohabita y en las raíces que asisten en silencio elevación de esfuerzos?

Según Schrödinger “la vida surge porque la termodinámica dicta la generación de orden a partir del desorden allí donde haya gradientes termodinámicos suficientes y se den las condiciones adecuadas”. 

La termodinámica no dicta nada; el que dicta es el hombre y casi siempre, el menos sincero de los que se presumen actores.

“El orden no es una propiedad de las cosas materiales en sí mismas, sino solo una relación para la mente que lo percibe”. Maxwell

"La 2° ley, lejos de ser el certificado de defunción de los seres vivos, es la garantía de su creciente orden y diferenciación". Margalef

Una interpretación preciosa de la entropía nos la acerca Harvey Leff: “la entropía es una medida del grado con el que la energía se esparce y comparte en un sistema”. 

No en un sistema, sino conformando una cadena de campos que nunca se preciaron de sistemas cerrados. Hablar de “sistema” es hablar de algo cerrado. Limitación natural de toda lógica aseguradora. La forma de pensar es el primero de los “sistemas”

La segunda ley dice que en la naturaleza es máxima la difusión y el reparto entre las partes del sistema de la energía; y por ello, una ley de equidad.

¡Equidad, equilibrio, orden! Todos estos términos califican algo que apenas se empieza a reconocer en su extraordinaria complejidad.

Hace 2500 años el griego entropía refería a la “cantidad que se mantiene constante en un cuerpo tras sus diferentes transformaciones”.

Esto no habla de desorden alguno; y más que un orden parece un milagro.¿Para qué está la lingüística histórica, sino, para ordenar el lenguaje científico que tanto presume en sus campos sin advertir cuánto en el lenguaje desaprovecha y por su “sistema” de pensar deforma?

El milagro de la Vida no se resuelve en un sistema cerrado, porque en adición, ningún sistema cerrado habla de Vida. Nadie se conformaría en llamar a un sistema cerrado “Vida”. La Vida interesa como tal desde el momento que trasciende en relación. En la relación está el milagro y por las relaciones se regalan los milagros. En ese sentido el milagro es la más generosa prueba del valor de las relaciones.

En el Bi-os o Bi-on luce la Vida. En el os o el on a solas a nadie le interesa imaginar el milagro de la Vida; sino, en todo caso, el de la pena. Que siempre, como gran paradoja, nos descubre en aparente soledad, que nunca estamos solos, a pesar que ese Otro, que siempre tiene nombre y apellido, no se muestre a terceros. Este es el secreto de las Musas

 

Plataforma de aprecios al fenómeno

Cuando un sistema macroscópico pasa de un estado de equilibrio a otro, se dice que tiene lugar un proceso termodinámico. Ese cambio de estado es fruto de un “intercambio” con otro sistema. Allí está la clave del enfoque termodinámico natural. En esos "bits" operando juntos. Mirar por fuera de los enlaces no es conducente, sino a engaño. Eso es lo que ha hecho la ciencia con toda credulidad durante 500 años. Y aún hoy sigue mirando el Bi-os como cuestión, sistema o proceso, que cabe mirar aislado.

Dejemos de lado lo que pasa en "un" sistema, para los mecanicistas que quieran entretenerse con ello. Miremos lo que pasa entre ambos, pues allí, insisto, está la clave, la manifestación del fenómeno termodinámico natural: en su enlace.

Por ello tomaremos en cuenta al final de este hipertexto el amplio sistema macroscópico que gobierna al entender de este bruto hortelano, buena parte del Kaos creador que exhiben en sociedad los flujos estuariales, la deriva litoral y la deriva continental. 

Los textos en letra redonda pertenecen a un mecanicista. Los textos que siguen en bastardilla son de mi autoría. FJA

La voz "entropía" procede de la raíz indoeuropea * trep-, volver, girar; en sánscrito, trápate, cambiar de sitio; en griego entropía, cantidad que se mantiene constante en un cuerpo tras sus diferentes transformaciones. Ya esto último regala anticipo de apuntes a movimiento perpetuo que ningún modelo aislado puede pretender y que en Naturaleza reina por doquier.

Curtiendo en enredos semiologías “entropía” refiere del nivel o grado de información discursiva frecuentemente ponderado por la cantidad de lexemas. Así se considera que un discurso con muchos neologismos es más entrópico que uno con pocos neologismos (notar que el mayor grado de neologismos puede aportar más información pero también -si es exagerado- caos en la información).

Todo proceso de conceptualización conlleva giros que persiguen despejar velos. En tanto los giros no alcanzan pulimento, sobreviene *Kaos apurando mejor elaboración.

Así como más adelante veremos, aceptamos el movimiento perpetuo “de segunda especie”–(como si estas segundas especies no estuvieran presentes por todos lados las 24 hs del día)-, hay lexemas que adquieren esa condición a través de la imagen. Ellas regalan el giro que no alcanzan las palabras a ordenar, conmoviendo la "exagerada certeza", en este caso, de catecismos y principios cuyas pétreas seguridades matemáticas de sistemas aislados confian en contagiar su eternidad.

En la perplejidad que despiertan muchas imágenes he visto reflejadas trabas personales, que hablan por "lexemas" que aún no han logrado sus giros aclarar.

La entropía global del sistema es la entropía del sistema considerado más la entropía de los alrededores. También se puede decir que la variación de entropía del universo, para un proceso dado, es igual a su variación en el sistema más la de los alrededores.

La aspiración a los absolutos deja, al menos en este caso, un pequeño lugar para recordarnos a los “alrededores”; que como la misma palabra lo indica, están por todos lados. La urgencia de cerrar un circuito o “sistema macroscópico”, nos suele llevar a ignorar extraordinarias realidades que hoy la imagen satelital, venciendo reflejos especulares, pone frente a nuestros ojos sin necesidad de añadiduras.

El proceso de conceptualización y posterior estímulo de concientización externa de un descubrimiento conlleva infinita más transpiración que el fenómeno del descubrimiento. Este siempre amenaza desorden catecuménico, canónico y mecánico.

A evitar la cerrazón de los entornos viene en asistencia la voz  “Entalpía”  (del prefijo en y del griego "enthalpos" calentar. Magnitud termodinámica simbolizada con la letra H, cuya variación expresa una medida de la cantidad de energía absorbida o cedida por un sistema termodinámico, o sea, la cantidad de energía que un sistema puede intercambiar con su entorno.

He de utilizar en alguna oportunidad la voz "campos" en lugar de "sistemas", para no quedar encerrado y expresar aprecios por aires menos asegurados. La voz "sistemas"en los textos en letra redonda aparece siempre con crédito a asegurar su aislamiento virtual asistiendo procedimientos de análisis.

Y no he de discutir esa pretensión, pues no es desde sistemas cerrados que el fenómeno termodinámico va develando su constitución fenomenológica; sino desde dinámica entre campos o sistemas, guiando nuestro éxtasis; permitiendo vivenciar el movimiento perpetuo de "segunda especie" cuya realidad está presente en todo lugar, a pesar de ajena a sistemas mecánicos, siempre adicionalmente aislados.

El fenómeno eurístico nunca necesitó de analogías, ni neologismos para despertarnos. Y su estela bien reconoce interminables entropías a los que tienen prisa en apurar cierres al "sistema". No buscamos fabricar una máquina; sino entender algo más de cómo vive Natura sin desperdiciar combustible.

En ese intercambio “entre campos” tienen lugar todos los fenómenos termodinámicos.

Ningún sistema termodinámico trasciende en el vientre de Madre Natura sin invitación a descubrir su relación a otro. Sus complejidades sorprendentes nunca necesitaron de seguridades mecanicistas, sino de imagen; para luego en aislada soledad sólo interrumida por los sueños, desde ese soporte transitar el largo camino del conceptualizar. Relaciones, que reitero, siempre sintieron el pathos fenomenal de una simple luz al amanecer; de fuente, en mi caso, nunca ignorada.

El fenómeno termodinámico natural, así a poco buscará constituirse como fenomenología, a partir de razonamientos deductivos, mirando campos reales, sin modelizar y un día aspirando a método experimental.

Urgida por garantías, la física estadística  imagina  predecir el comportamiento termodinámico de sistemas macroscópicos -separadamente-, a partir de consideraciones microscópicas de las partículas formantes, utilizando para ello herramientas estadísticas junto a leyes mecánicas.

La física estadística dice poder describir numerosos campos con una naturaleza estocástica, (reacciones nucleares, sistemas biológicos, químicos, neurológicos, etc)

La estadística es herramienta válida para atender urgencias aseguradoras. Pero no es ella el límite de las realidades que vemos y no vemos; sino de nuestras más pobres conceptualizaciones. La visión mecanicista nos gobierna, pero su imperio está circunscripto a “leyes y principios”; que en nada obliga a los de Natura. Principios éstos, que nunca las matemáticas develarán; sino desde la simple mirada afortunada que viene de una Musa regalada. A esta fuente responde la esencia de cualquier fenómeno: físico, metafísico o intrafísico. En esa fuente se corre el primer velo de la interacción termodinámica natural.

Limitaciones confesadas. En principio podríamos obtener toda la información necesaria sobre el comportamiento del sistema construyendo e integrando las ecuaciones del movimiento para todos los grados de libertad del sistema. Sin embargo y debido al orden de magnitud del número de partículas en los sistemas macroscópicos (1025 partículas) tal enfoque es impracticable, ya que requeriría la resolución de un número increíblemente grande de ecuaciones diferenciales; no sólo eso, sino que introducir las condiciones iniciales de tal sistema sería imposible.

Si a esta limitación le sumamos que toda esta historia viene de mirar a un sólo campo o "sistema", imaginemos la prisa que cargan los mecanicistas por modelar sus certezas, que así nada atienden de fenómeno termodinámico natural alguno.

Anteponerle artículo determinativo a un sistema macroscópico, es propio de matemática presunción. El bagaje de física estadística que pueda tener atrás no le resta su carácter indeterminado. Siempre será una abstracción, tan llena de extrapolaciones como de recortes de lo ignorado que deviene de lo separado.

Por algo la termodinámica natural reconoce despertar en fuente fenoménica, bien anterior a toda fenomenología. El fenómeno, como ya hemos dicho, no necesita de la lógica para alcanzarnos. Antes de toda lógica tenemos que despertar a ese presente en la interacción entre campos o sistemas, pues allí se gesta el meollo termodinámico natural.

Un concepto esencial -seguimos repitiendo, de los mecanicismos que se dicen aplicados a termodinámica-, es el de sistema macroscópico; que se define como un conjunto de materia que se puede aislar espacialmente y que coexiste con un entorno infinito e imperturbable.

Volvemos desde la razón práctica con la lógica pretensión de estudiar fenómenos termodinámicos naturales desde sistemas aislados. A esta altura de los tiempos seguir hablando de flujos turbulentos sólo es explicable por la falta de criterio para enfocar el territorio de lo termodinámico natural; que es necesario reconocer en la interacción de campos, antes de hablar de sistema alguno.

Primero VER y luego encajarle el sistema que más convenga. No podemos empezar desde "el sistema" porque éste hace tiempo enterró su raíz fenomenal. Y por ello, dudosa es su sensibilidad para abrirse al "ojo dulce, mirada repentina" que acompaña a todo fenómeno eurístico.

Aún no han reparado en la relación, que en la interfaz regala la deriva litoral para proteger todas las riberas; y los mismos físicos en dinámica costera se ocupan de interponerle escolleras para provocar convección externa. Los sedimentólogos siguen estos mismos catecismos que nada descubren de termodinámicos naturales.

El trauma bien intuible de toda una Vida de obranzas contra Natura invita a una especial consideración de estos problemas; aún cuando debo reconocer no haber visto iluminado el camino transaccional que facilite consuelos, pues para muchos ese despertar será una pesadilla.

El estado de un sistema macroscópico se puede describir mediante propiedades medibles como la temperatura, la presión o el volumen, que se conocen como variables de estado.

Es posible identificar y relacionar entre sí muchas otras variables termodinámicas (como la densidad, el calor específico, la compresibilidad o el coeficiente de dilatación), con lo que se obtiene una descripción más completa de un sistema y de su relación con el entorno.

Estas no son variables termodinámicas naturales, sino mecánicas. Para que devengan termodinámicas naturales necesitamos mirar en el acople sus transferencias. Las moléculas del Aliviador del Reconquista pueden tener el peso específico que sea; pero es en el conflicto mismo con las moléculas del Luján donde cabe hablar de variables termodinámicas.

Nunca nadie hizo mención alguna al tapón termodinámico en esta salida -salvo el burro del hortelano que suscribe-; y por ende, nadie ha hecho propuesta de enfoque termodinámico natural.

Han mirado con ciencia hidráulica y llevan gastados en los últimos 60 años en esta cuenca más de 2500 millones de dólares, para estar cada día peor. Ahora han dejado estas calamidades en manos de "arquitectos" que prometen con el plan MINFRA resolver el problema en corto plazo. A este nivel de despistes nos han conducido las seguridades o forceps de sistemas cerrados, mecánicos, con seguridades matemáticas.

Todas estas variables se pueden clasificar en dos grandes grupos: las variables extensivas, que dependen de la cantidad de materia del sistema, y las variables intensivas, independientes de la cantidad de materia. Cuando un sistema macroscópico pasa de un estado de equilibrio a otro, se dice entonces que tiene lugar un proceso termodinámico

¿Por qué no miran entonces ese pasaje y dejan las demás historias a los mecanicistas?

Un sistema de cordón litoral se reconoce desde termodinámica natural dando por un lado contención a un estrecho corredor de flujos que exhibe transferencias de energía en su propio régimen convectivo interno y en los acoples entre la deriva litoral y las aguas del tributario; y de masa sedimentaria que deposita en el filo del sistema inmediato exterior, fundando por capa límite térmica el cordón litoral de salida tributaria, que regala protección necesaria para sostener convección interna prolongada. ¿Cuál es el límite del “sistema” macroscópico?

Una visión de la irremplazable cooperación vital entre los campos de flujo descubre los límites de esta expresión: “Renovada mirada a enlaces termodinámicos en el devenir de flujos y transferencias sedimentarias". Un ejemplo de amplia cosecha deductiva sobre los fondos estuariales, que reconocidos con esforzados trabajos de campo, nunca lograron avanzar en la clarificación primaria de su constitución.

Sin embargo, dejaron todo preparado para que con una mirada entretejida de flujos, el burro de un hortelano arriesgara en un instante esas perspectivas. La bondad de esos esfuerzos previos es parte de esta catarata eurística y por ello alcanzo a tan pacientes labores mi gratitud y cálido reconocimiento.

Analizar, modelizar o modelar salidas tributarias, sin considerar el cordón litoral y la deriva litoral es una de las mayores torpezas que he descubierto por estos años que llevo mirando las riberas estuariales urbanas. Por este motivo el acta de defunción del Riachuelo viene demorada por 234 años. Y no ha habido modelador matemático que haya hecho la más mínima observación sobre el tema. Tan seguros están de las variables con que imaginan haber enriquecido su sistema macroscópico; tan ensimismados que se olvidaron del territorio donde se expresa el fenómeno termodinámico natural.

Todo quedó ordenado en modelos de caja negra. Tan negra como ese nigro, nigrum, nigredo de la bien intencionada Romina Piccolotti prometiendo en S. Corte trabajos de campo de carga másica en medio de un chocolate de asfaltos, cuyos flujos ordinarios hacía por entonces 224 años que no se movían

Las leyes o principios de la termodinámica descubiertos en el siglo XIX a través de meticulosos experimentos, determinan la naturaleza y los límites de todos los procesos termodinámicos.

Exageradísimo aserto, sólo entendible en aquellos tiempos y en el disco duro del catecismo mecanicista que se goza de alcanzarnos todas las seguridades dentro de límites que son bien ajenosa los campos ligados donde se manifiestan y no siempre se descubren, los fenómenos termodinámicos naturales.

Con el debido agradecimiento a mis Queridas Musas: Alflora Montiel Vivero, Estela Livingston y Julieta Luro. A la 1ª debo desde hace 15 años la mirada original a las energías de las aguas en llanuras.

Francisco Javier de Amorrortu, 20 de Octubre del 2019

 

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